Cuando un empleado recibe atención médica, los datos médicos se mantienen confidenciales. La información médica individual, los diagnósticos, los datos de las consultas y la medicación recetada no se comparten con la empresa. La relación médica se establece entre el participante y el profesional sanitario que le atiende. Cuando sea pertinente, en los programas de mayor envergadura se puede trabajar con informes adecuados, anonimizados y agregados.